lunes 6 de febrero de 2012
Los peligros de la guarde
Hemos recibido recientemente una solicitud que nos parece que merece, sin duda alguna, un hueco en este mundo de disparates y espejos deformantes que tratamos en este blog.
La petición nos viene de una madre preocupada por el próximo ingreso de su hijo en una guardería y reza algo así:
- Les solicito que me faciliten una guía, o me recomienden alguna existente, sobre la manera de actuar ante las distintas situaciones que, todos sabemos, suelen producirse en las escuelas infantiles como accidentes (con lesiones leves, con pérdida de pieza dental, con hueso roto) agresiones (por otros niños, por monitores, por padres o abuelos de otros niños), intoxicaciones alimentaria o el acoso por un monitor (con o sin abuso sexual).
La madre refiere que aunque a todos los padres les gustaría una perfecta armonía esto no es posible siempre y relata un reciente accidente con resultado de crisma rota, que sospecha no ha sido precisamente jugando.
Nuestra abogada está realmente impactada por la enumeración detallada de peligros, y solo llega a desear que la madre no repare en otros, como los independentistas chechenos o las sectas destructivas, porque realmente no sabría que recomendar a la madre ante algunas tesituras que le vienen a la cabeza.
También causa perplejidad en nuestra letrada la serenidad y la certeza que muestra la madre ante el seguro suplicio de la criatura en esos sitios peligrosos y salvajes que son las guarderías, le entran ganas de gritar:
- No escolarice al niño ¡por Dios! sálvele la vida.
viernes 23 de septiembre de 2011
La educación de los Hijos
El artículo 155 del Código Civil nos dará sentido a las dos próximas entradas de este blog, medio abandonado últimamente.
El apartado primero del citado precepto indica textualmente que “ los hijos deberán obedecer a los padres mientras permanezcan bajo su potestad “ es por tanto de donde emana ,en términos jurídicos, la autoridad de los padres sobre los hijos y también, el origen mediato de esa bonita frase : “mientras estés en mi casa………..….cojones”
No obstante por lo que traemos este artículo a este blog onírico es por la impagable utilidad de la norma de marras cuando ya nos quedamos sin argumentos ante las repetidas preguntas de los hijos sobre el origen de la obligación de :
ir al colegio, comerse la cena, dar dos besos a las visitas o contestar con educación a los vecinos en el ascensor y todas las demás cuestiones sobre el origen de la autoridad paterna. Cuando ya no podemos más y el hartazgo de justificar todo lo que se le pide al crío nos pone al borde de perder los nervios y acudir a la frase entrecomillada de arriba, no está de más contestarle que, nos tiene que obedecer porque lo exige la Ley, que no es culpa nuestra, que ni siquiera estamos de acuerdo, pero que estamos obligados a cumplir las leyes y no pretenderá que su papá se convierta en un hombre al margen de la Ley (que suena muy cinematográfico y hace efecto),que la idea fue de Alonso Martínez en 1889, también le podemos recordar la posibilidad de instar una iniciativa legislativa popular y que se marche al colegio, al menos hasta que recoja las 500.000 firmas que necesita para la iniciativa popular.
El apartado primero del citado precepto indica textualmente que “ los hijos deberán obedecer a los padres mientras permanezcan bajo su potestad “ es por tanto de donde emana ,en términos jurídicos, la autoridad de los padres sobre los hijos y también, el origen mediato de esa bonita frase : “mientras estés en mi casa………..….cojones”
No obstante por lo que traemos este artículo a este blog onírico es por la impagable utilidad de la norma de marras cuando ya nos quedamos sin argumentos ante las repetidas preguntas de los hijos sobre el origen de la obligación de :
ir al colegio, comerse la cena, dar dos besos a las visitas o contestar con educación a los vecinos en el ascensor y todas las demás cuestiones sobre el origen de la autoridad paterna. Cuando ya no podemos más y el hartazgo de justificar todo lo que se le pide al crío nos pone al borde de perder los nervios y acudir a la frase entrecomillada de arriba, no está de más contestarle que, nos tiene que obedecer porque lo exige la Ley, que no es culpa nuestra, que ni siquiera estamos de acuerdo, pero que estamos obligados a cumplir las leyes y no pretenderá que su papá se convierta en un hombre al margen de la Ley (que suena muy cinematográfico y hace efecto),que la idea fue de Alonso Martínez en 1889, también le podemos recordar la posibilidad de instar una iniciativa legislativa popular y que se marche al colegio, al menos hasta que recoja las 500.000 firmas que necesita para la iniciativa popular.
jueves 28 de abril de 2011
Los derechos de la abuela
En Iurisfatuitas somos muy conscientes de nuestra labor de divulgación del “lado oscuro de los derechos”. Eso que sin duda son avances y logros para mejorar la sociedad y sus relaciones, también ocasiona algún monstruo que tiene su cabida en este espacio, en el que lejos de hacer ninguna crítica, nos limitamos a recoger esas gárgolas del derecho y a elaborar un moderno bestiario con sus inefables protagonistas.
El de hoy viene ocasionado por el derecho de visita a los menores del que gozan los abuelos, que a todos nos parece muy lógico, justo y adecuado, hasta conocer a nuestra abuela de hoy.
Nuestra querida abuela inquiere de manera airada al abogado que le explique “todos sus derechos” en relación con la próxima inseminación artificial a la que, se ha enterado, piensa someterse su querida nuera, quiere saber la información exacta que le deben facilitar e incluso si puede estar presente, ya que colige que el derecho de visitas que sabe le asiste debe extenderse también a la fase más inicial del futuro nieto.
Nuestro abogado está tentado de dejarse llevar por lo onírico de la cuestión y sugerirle algunas preguntas sobre el origen y calidad del semen, también se le pasa por la cabeza sugerir a la progenitora investigadora que debería saber acerca de la inspiración de su hijo en el proceso de obtención de la preciada semilla, pero opta por no formularlas, más que nada por conservar su trabajo.
La historia acaba como tantas otras de esta colección con la consultante refunfuñando sobre los conocimientos y la disposición del abogado que le ha dicho que sus derechos como abuela no alcanzan hasta donde pretende.
sábado 12 de marzo de 2011
No me cepilles que te denuncio
La reclamación de hoy se produce por qué a un sr le pasan el cepillo en la peluquería.
No, no le pasan cepillo por el ojo, ni se lo meten por fistro, tampoco le golpean con el cepillo.
El cepillo tampoco tiene púas de acero, ni le aran el cuero cabelludo.
De ninguna manera tienen que atarle a la silla para cepillarle ni requiere de inmovilización de ningún tipo.
No sufre ningún daño, simplemente él había dicho de manera clara y terminante que no quería ser cepillado
- ¡¡ Que no me cepille coño !!
y el peluquero tiene la desvergüenza de olvidar sus indicaciones y ejecutar el indeseado cepillado, continuando con las desvergüenzas el ofendido tiene la peregrina idea de consultar a un abogado para buscar reparación a la ofensa.
lunes 28 de febrero de 2011
¡¡ Un pollo de cojones !!
Tenemos serias dudas sobre el título de esta entrada, que bien podría ser también: ¡¡Tiene huevos el pollo!! cualquiera de los dos refleja la sorpresa de nuestro taimado protagonista de hoy.
El personaje que hoy traemos a estas líneas determinó las pasadas navidades celebrar el día de nochebuena con una opípara cena, para lo que eligió como plato principal el capón que titula este "sucedio".
Llegado el día de la cena degustaron el manjar con deleite, pero uno de los invitados detectó una glándula que no era previsible encontrar, dada la condición de castrado del capón. Nuestro prota no dejó que el incidente empañara la sabrosa comida, que continuó como si nada, pero no por ello dejó de guardar las pruebas que estimaba necesarias para una futura reclamación.
Ahora, después de varios meses, llama a su abogado para plantear la oportuna reclamación, y ante la sorpresa de este, que le recuerda que ya se han comido el objeto de la reclamación, le manifiesta que eso no es así, al menos totalmente, ya que conserva congelado el testículo, prueba de la deficiente castración y con el que pretende que nuestro atribulado abogado reclame al vendedor de tan falsos capones.
El personaje que hoy traemos a estas líneas determinó las pasadas navidades celebrar el día de nochebuena con una opípara cena, para lo que eligió como plato principal el capón que titula este "sucedio".
Llegado el día de la cena degustaron el manjar con deleite, pero uno de los invitados detectó una glándula que no era previsible encontrar, dada la condición de castrado del capón. Nuestro prota no dejó que el incidente empañara la sabrosa comida, que continuó como si nada, pero no por ello dejó de guardar las pruebas que estimaba necesarias para una futura reclamación.
Ahora, después de varios meses, llama a su abogado para plantear la oportuna reclamación, y ante la sorpresa de este, que le recuerda que ya se han comido el objeto de la reclamación, le manifiesta que eso no es así, al menos totalmente, ya que conserva congelado el testículo, prueba de la deficiente castración y con el que pretende que nuestro atribulado abogado reclame al vendedor de tan falsos capones.
viernes 12 de marzo de 2010
Confundir el coño con la cuaresma
Hoy le traemos al lector una bonita historia de vecindad y trabajo monótono. A su afilado ingenio dejaremos la entrega del premio “pintoresco del día”.
El cliente llama a sus abogados realmente molesto, hastiado y agotado por los ruidos que provienen de la vivienda de al lado.
El abogado se sorprende y azora ante la historia, coligeiendo que la reclamación del cliente viene dada por el hecho de estarse grabando una película X en la vivienda del vecino, y en un fino ejercicio de escapismo legal, decide que la solución del problema viene dada por la falta de licencias para semejante actividad, que a buen seguro debe conceder el Ayuntamiento, con lo que le indica al cliente que en un momento le resuelven el problema, pero que tiene que tratar el tema con sus compañeros del Dpto. de Derecho Administrativo.
Mientras tanto el cliente asiste atónito a las tribulaciones del letrado, mientras sus paredes se mueven a un ritmo equivalente a 6,5 en la escala de Richter, y sus bombillas iluminan rítmicamente de una pared a la otra sin estar quietas ni un segundo.
Al final los compañeros de derecho público optan por hablar con el cliente, no sin cierto sonrojo ante el tema, pero cogiendo el tema por los cuernos y dispuestos a encontrarse con sabe Dios que historia
-Disculpe, nos indica el compañero que tiene Ud. Un problema de ruidos con su vecio que se origina por un rodaje cinematográfico.
-¡Que coño de rodaje! Yo lo único que le he dicho al otro abogado es que tenemos unos ruidos como si estuvieran rodando una película X, y ya no aguantamos más oiga, es que no paran de follar los muy cabrones, y pared con pared con la habitación del crio.
domingo 28 de febrero de 2010
Maldita autoescuela
Sometemos hoy al juicio del sabio y ponderado lector el caso de un irritado progenitor que acudió al sufrido letrado ya que a la “nena” le habían cambiado el vehículo con el que realiza las prácticas en la autoescuela. Pensará el ecuánime lector que probablemente le habían cambiado el coche por una bicicleta, o quizá por una góndola, o tal vez un ultraligero, para ocasionar semejante ira del padre, pero no, no fue así. Simplemente le habían cambiado el modelo del coche, y además por uno bastante similar, juzguen Uds. : un clio por un 207. Ah, y además la libérrima arbitrariedad del malvado empresario vino motivada por la revisión periódica del vehículo de prácticas. Nuestro atribulado jurista además debio agunater las consabidas palabras: "para esto no necesito yo ningún abogado".
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