Un joven en apariencia normal pretende enfrentarse al ayuntamiento de su ciudad porque este no programa entre los grupos que amenizan las fiestas patronales a su grupo preferido http://www.soziedadalkoholika.com/web/es/index_es.html , cree que semejante boicoteo merece una respuesta adecuada. En lugar de pedirle al muchacho que cambie de camello, que es lo que nos pide el cuerpo, se le da una respuesta fundamentada y se le sugiere que las próximas elecciones puede votar al partido heavy metal para acabar con esta discriminación.
El problema es que el muchacho no queda convencido, es realmente terco e insistente, protesta reclama y los encargados de atención al cliente deciden que el cliente siempre tiene razón y que su solicitud es muy digna de amparo, para estupor de los encargados de materializarla.
Es este claro ejemplo de que los clientes tienen lo suyo, pero muchas veces se ven ámpliamente superados por otros todavía más desorientados.
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