sábado 23 de enero de 2010

Viejas tradiciones

Ante la insistencia de una sra. en pedir al letrado que ataje y evite las murmuraciones y maledicencias que dice que sus vecinas profieren sobre ella, nuestro abogado de hoy, harto y aburrido de oír la monserga, que no es más que otro cotilleo como los que quiere evitar, decide cortar por lo sano diciendo:

- Sra. Podemos ejercitar la acción de jactancia ante los tribunales

- Uy ¿ Qué es eso ? No lo había oído nunca.

- Pues no será porque sea algo nuevo, la promulgó Alfonso X el Sabio en Las Partidas, hace ya unos ocho siglos.

La sra. quedó estupefacta por lo viejas que podían llegar a ser las leyes, pero poco satisfecha porque ella lo que quería era una carta bien firme y amenazante a las cotillas, algo que nuestro protagonista de hoy no estaba dispuesto a hacer, es más, prefería dedicarse en adelante a la limpieza o la jardinería que hacer de primo de Zumosol y verse involucrado en una agria disputa entre vecinas.

Hasta aquí la anécdota, pero lo más curioso de todo no es lo bien que se adapta la acción a lo que pretendía esta clienta - La acción de jactancia, basada en una norma del siglo XIII, consiste en que una persona que se siente agraviada reta al que le perturba a que demuestre ante un juez la veracidad o los títulos por los que se jacta o que, por el contrario, calle para siempre- sino que realmente está vigente, y así lo ha reconocido el Tribunal Supremo en distintas sentencias.

Bueno para que luego digan que no tenemos estabilidad en este país y que no se mantienen las tradiciones. Ahí es "na", que tenemos normas vigentes que se promulgaron cuando aún no habían sido plantados los robles con los que se construyó el Mayflower.

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