Hoy le traemos al lector una bonita historia de vecindad y trabajo monótono. A su afilado ingenio dejaremos la entrega del premio “pintoresco del día”.
El cliente llama a sus abogados realmente molesto, hastiado y agotado por los ruidos que provienen de la vivienda de al lado.
El abogado se sorprende y azora ante la historia, coligeiendo que la reclamación del cliente viene dada por el hecho de estarse grabando una película X en la vivienda del vecino, y en un fino ejercicio de escapismo legal, decide que la solución del problema viene dada por la falta de licencias para semejante actividad, que a buen seguro debe conceder el Ayuntamiento, con lo que le indica al cliente que en un momento le resuelven el problema, pero que tiene que tratar el tema con sus compañeros del Dpto. de Derecho Administrativo.
Mientras tanto el cliente asiste atónito a las tribulaciones del letrado, mientras sus paredes se mueven a un ritmo equivalente a 6,5 en la escala de Richter, y sus bombillas iluminan rítmicamente de una pared a la otra sin estar quietas ni un segundo.
Al final los compañeros de derecho público optan por hablar con el cliente, no sin cierto sonrojo ante el tema, pero cogiendo el tema por los cuernos y dispuestos a encontrarse con sabe Dios que historia
-Disculpe, nos indica el compañero que tiene Ud. Un problema de ruidos con su vecio que se origina por un rodaje cinematográfico.
-¡Que coño de rodaje! Yo lo único que le he dicho al otro abogado es que tenemos unos ruidos como si estuvieran rodando una película X, y ya no aguantamos más oiga, es que no paran de follar los muy cabrones, y pared con pared con la habitación del crio.

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