sábado 12 de marzo de 2011
No me cepilles que te denuncio
La reclamación de hoy se produce por qué a un sr le pasan el cepillo en la peluquería.
No, no le pasan cepillo por el ojo, ni se lo meten por fistro, tampoco le golpean con el cepillo.
El cepillo tampoco tiene púas de acero, ni le aran el cuero cabelludo.
De ninguna manera tienen que atarle a la silla para cepillarle ni requiere de inmovilización de ningún tipo.
No sufre ningún daño, simplemente él había dicho de manera clara y terminante que no quería ser cepillado
- ¡¡ Que no me cepille coño !!
y el peluquero tiene la desvergüenza de olvidar sus indicaciones y ejecutar el indeseado cepillado, continuando con las desvergüenzas el ofendido tiene la peregrina idea de consultar a un abogado para buscar reparación a la ofensa.
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