jueves 28 de abril de 2011

Los derechos de la abuela


En Iurisfatuitas somos muy conscientes de nuestra labor de divulgación del “lado oscuro de los derechos”. Eso que sin duda son avances y logros para mejorar la sociedad y sus relaciones, también ocasiona algún monstruo que tiene su cabida en este espacio, en el que lejos de hacer ninguna crítica, nos limitamos a recoger esas gárgolas del derecho y a elaborar un moderno bestiario con sus inefables protagonistas.
El de hoy viene ocasionado por el derecho de visita a los menores del que gozan los abuelos, que a todos nos parece muy lógico, justo y adecuado, hasta conocer a nuestra abuela de hoy.
Nuestra querida abuela inquiere de manera airada al abogado que le explique “todos sus derechos” en relación con la próxima inseminación artificial a la que, se ha enterado, piensa someterse su querida nuera, quiere saber la información exacta que le deben facilitar e incluso si puede estar presente, ya que colige que el derecho de visitas que sabe le asiste debe extenderse también a la fase más inicial del futuro nieto.
Nuestro abogado está tentado de dejarse llevar por lo onírico de la cuestión y sugerirle algunas preguntas sobre el origen y calidad del semen, también se le pasa por la cabeza sugerir a la progenitora investigadora que debería saber acerca de la inspiración de su hijo en el proceso de obtención de la preciada semilla, pero opta por no formularlas, más que nada por conservar su trabajo.
La historia acaba como tantas otras de esta colección con la consultante refunfuñando sobre los conocimientos y la disposición del abogado que le ha dicho que sus derechos como abuela no alcanzan hasta donde pretende.

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